Fecha14/6/2007 17:01
Usuario: torsimany
Tema: Re: Que os pareec Bucarest como destino erasmus?
EnvíoMe alegra que mi post haya servido para animarte.

Yo también he pasado por la etapa en la que todo el mundo te mira con cara de pena porque te vas a Bucarest. Las preguntas normales son: ¿No había plaza en otro sitio? ¿Y a qué te vas allí? ¿Pero no se vienen para acá todos los rumanos, qué se te ha perdido a ti allí? ¿Allí son todos gitanos, no? ¿Pero tú has visto cómo son los rumanos que vienen aquí?

Cada vez que me han preguntado que por qué me iba yo para allá si todos los rumanos se vienen para aquí, yo contestaba que era para mantener el equilibrio y, medio en serio, medio en broma, les decía que todos los chorizos ya están aquí, así que allí sólo queda gente honrada.

A mí lo que me animaba era ver cómo eran los rumanos que yo conocía y comprobar que nadie me habló mal de Rumanía. Todo el mundo te dirá que está todo viejo, que la burocracia es lentísima, que las cosas no funcionan, que el país es un caos... PEEERO QUE, a pesar de todo, pasaron un año inolvidable en ese país sucio, viejo, ruidoso y desorganizado.

Tengo que reconocer que a mí, cuando llegué, se me cayeron los huevos al suelo (¡clonc, clonc!). El barrio donde vivía tenía peor aspecto que muchos barrios marginales españoles, todo era gris, el asfalto había conocido tiempos mejores, el tráfico era anárquico, la iluminación callejera era casi inexistente y un largo etcétera. Mi "papá" adoptivo rumano, me decía que el edificio donde el vivía no estaba nada mal, que tenía apenas veintipocos años. Cuando lo vi, se me siguieron cayendo órganos al suelo (¡splaf, splaf!). El edificio donde yo vivo tiene casi 30 años y parece nuevo comparado con aquél. Además, era de noche y parecía que fuera a salir Drácula a recibirme y pedirme una donación de sangre. Unos minutos comprobé que el pisito de mi "papá" era precioso, acogedor y que había salido en una revista rumana de decoración. Aunque los bloques de viviendas de estilo soviético parezca que se vayan a caer, en Bucarest todos los edificios construidos a partir de los 70 están diseñados a prueba de terremotos. Además, la gente se preocupa más de arreglar y amueblar su apartamento que del aspecto que tenga la fachada o el zaguán.

Además, por gris y fría que pueda parecer Bucarest si llegas en otoño-invierno, con niebla, lluvia o tormenta de nieve, cuando llega la primavera se transforma, la gente empieza a salir más a la calle, el ayuntamiento, que no tiene otra cosa mejor en la que gastarse el dinero, llena las rotondas, medianas, parques y jardines de flores y empiezan a verse ombligos al aire. Parece otra ciudad, de verdad. Además, a mí me gustan las ciudades con un toque oxidado, decrépito y gris: los postes de la luz de madera, vías del tranvía fuera de servicio y medio enterradas, asfalto que deja ver los adoquines que hay debajo, trolebuses impulsados más por milagro que por la electricidad...

No sé, ¿se nota mucho que me enamoré de esa ciudad?

Como ya he dicho antes, quien quiera una ciudad aséptica y organizada, que se vaya a Helsinki. Quien busque un tipo de ciudad en peligro de extinción en Europa, a Bucarest de cabeza.

Para cualquier consulta, duda existencial, ataque de pánico o inyección de moral, mi dirección de e-mail/Messenger es torsimany@gmail.com