Fecha23/3/2005 16:17
Usuario: Anónimo
Tema: Una experiencia Erasmus en Alemania
EnvíoUna experiencia Erasmus


La decision de irse de Erasmus no fue muy dificil: yo queria salir, necesitaba aire, porque el ambiente castellonense al final puede con uno. O, al menos, conmigo. Ya había probado pedir becas a Suiza (sí, al CERN) y a Japón, con el programa Vulcanus. Ni una cosa ni otra, para decepción mía. Total, que me digo que me voy a meter caña en el cuerpo: primera opción para irme de Erasmus Alemania, segunda Francia, por si las moscas. Irse a Alemania sin unos conceptos básicos de alemán es algo muy duro. Yo algo sabía: ein Bier!

Más vale que uno sea capaz de reírse de sí mismo y de armarse paciencia una y otra vez cuando se va a un sitio en el que no se domina el idioma. Hay ciertas cosas que, sin ser difíciles, tienen su miga: el papeleo al llegar suele ser enorme, entre matrícula de universidad, empadronarse, los bonos de transporte, etc... Por lo menos, la gente que echa una mano a los Erasmus (AEGEE) tienen también una paciencia infinita. Los primeros días, más que ser duros son entretenidos, porque te sueles comer los marrones en grupo y las cosas van saliendo poco a poco.

Yo no sabía dónde me metía cuando pedí la beca y miro atrás y me digo que qué idea más equivocada tenía. El primer problema "grande" fue el de encontrar casa, porque aquí donde estoy yo encontrar un sitio donde vivir es muy difícil. Por suerte, mi universidad de destino (TUM) nos organizo un curso de aleman en verano en Madrid, con lo que nos conocimos practicamente todos los que ibamos a estar por aquí antes mismo de llegar. La ventaja de eso fue, sobre todo, que pude venirme a Alemania a la aventura, sin tener casa propia y quedándome allí donde los que sí que habían tenido mas suerte me dejaran. Total, me quedé en la habitación de dos de mis nuevas amigas por aquel entonces. Tuve la suerte del siglo encontrando habitación en el mismo complejo residencial a los dos días, por una extraña carambola que soy incapaz de explicar. Pero otros de mis compañeros no tuvieron la misma suerte y hay quien está pagando hasta 500 euros por una habitación (sin comida ni nada).

Mi primera sorpresa al llegar aquí y hablar con mi tutor es que en España se me había dicho una cosa y aquí había otra. Y el tema afectaba a toda mi estancia Erasmus: las horas que tenía que dedicar al día a mi proyecto fin de carrera. En "casa" habia quedado con mi tutor en trabajar medio día, que aquí se convirtió extrañamente en día entero. Yo tenía planes para mi estancia: una beca en la uni, un curso intensivo de alemán, estudiar las asignaturas que me quedaban para diciembre... Total, todo al garete. El tiempo que tardé en deshacer mis planes es indeterminado, pero recuerdo perfectamente la mala gana con la que uno salía de la cama para cumplir con mis horas de trabajo al día.

Tenía otra razón más para cabrearme: yo sabía que en seis meses iba a hacer más horas currando medio día de las que supuestamente se deberían dedicar al proyecto en España. Lo que se hace en estos casos es pasar el exceso de horas a créditos de libre configuración, pero por alguna extraña razón, la coordinadora Erasmus de mi titulación se negaba en redondo a que sucediese eso. Conseguí solucionar el tema "a escondidas" con mi tutor español: me planté. Dije muy claro que o se me reconocían los creditos que me quedaban de libre configuración para acabar la carrera (9) o yo iba a currar un día a la semana y el resto me los tomaba libres. Mi tutor español entendió que aquello no tenía sentido y conseguí los créditos, después de mucho insistir. Para sorpresa mía, fui el unico de los que se fueron en septiembre que consiguió sacar algún crédito de libre configuración. Pero la sorpresa se convirtió en asombro cuando me entero, en Navidad, que la gente que se va en Enero les dan además la segunda estancia en prácticas.

Estos son problemas de organización, de desconocimiento y de ignorancia. Espero que la gente que venga detrás de mi venga más informada y con menos falsedades en la cabeza, porque a uno se le desmontan los planes.

Pero, por supuesto, no todo son penas ni de lejos. Aquello fue la temporada rabiosa despues del timo que me colaron. Se acepto con tiempo la situación y punto. La vida Erasmus de los proyectandos es bastante distinta de la del resto de la gente, que puede pelarse las clases de vez en cuando para hacer algun viajecillo o irse de farra sin problemas cualquier día. Cosas para hacer siempre hay millones. Sin embargo, también tiene su punto el no tener examenes, puesto que ahora todo el mundo está echando codos (pero mucho menos de lo que estamos acostumbrados) y los proyectandos seguimos con nuestra vida de semicurrantes.

Conocer gente, se conoce muchisima. Pero por alguna extranya razon el 80% de ella habla español, lo que es una pena dada la corta estancia de la que podemos disfrutar aquí. Y es que despegar con un idioma lleva su tiempo. Y con el alemán, pues más. Por otro lado, tiene la ventaja de que el choque con la cultura local no es tan duro. Y si te apetece charlar tomando una cerveza sobre algo que vaya más alla de conversaciones de ascensor, como a todos nos hace falta, pues entonces es donde "el grupito" es muy importante.

La pena de la gente que hacemos proyecto es que vemos que la relacion con el resto del mundo esta mucho más limitada: mientras la gente que asiste a clases va conociendo compañeros, en los laboratorios de proyectos hay mucha menos gente, que siempre es la misma y que también va un poco más a la suya. Recuerdo que antes de venirme estuve luchando por tener opción a coger alguna asignatura y me encontré la misma negativa en el mismo sitio que con los créditos de libre configuración. La razón era que no se podía mandar un estudiante Erasmus sin conocimientos del idioma de destino, razón que ves que alguien se ha inventado cuando conoces al resto de compañeros de cualquier nacionalidad que están aquí: hay de todo, gente que controla un montón del idioma y gente que hace poco que ha aprendido más de dos palabras. El caso es que todos nos apañamos y los examenes no están resultando ser un problema para ninguno, tanto como para el que sabe como para el que no. Y yo que quería que la gente de la misma SAP me ensenyase SAP...

La vida entre semana suele ser tranquilona: después de trabajar normalmente uno se va a casa o a hacer un curso de alemán y se entretiene dos horitas para luego llegar a casa y hacerse la cena, quedar con los colegas un rato y abrazar pronto la almohada (o quien sabe que otra cosa). De las cosas que primero se advierten si uno no estudiaba fuera de casa antes es lo pesado que se puede hacer el cocinar y lo poco que apetece despues de un día completito. Pero hay que tener cuidado con la dieta, porque se descontrola muy facilmente.

Los fines de semana son otra historia, sobre todo si uno vive en una residencia de estudiantes, donde uno de los dos dias (viernes y sábado) siempre tiene una fiesta brutal. Actividades a parte siempre hay: viajes a ciudades relativamente cercanas (normalmente organizadas por los incansables de AEGEE), cine, esquí, todo tipo de deportes, etc... En Alemania, además, tienen mucho arraigo la cultura musical, con lo que puede ser un buen momento para aprovechar. Supongo que el que esté en Holanda estará pensando precisamente lo mismo: en disfrutar de las cosas que hay ahí y no en otros lados. ;)

Este inconexo relato es la representacion de la inconexa realidad que se vive durante una estancia Erasmus. Se trata, sobre todo, de una realidad amplificada: a la hora de pasarlo bien y de disfrutar, no tiene comparación con nada vivido con anterioridad. A la hora de pasar malos ratos, sucede exactamente lo mismo, se pasan un poco peor que de costumbre. A la hora de recomendar repetir MI experiencia Erasmus, no sabría que decir: una vez adaptado aquí uno no quiere irse. Pero esa adaptación cuesta (o a mi me costo) y cada persona y cada situación son un mundo.

Eso sí, si nos va la emoción, que no nos paren.